30.4.06

K.O. a la melancolía

Está lloviendo y es domingo. ¡Cuántos son los que piensan que algo más melancólico que eso no puede haber! Sin embargo, el agua que cae es el aliento nuevo que tienen muchas de las cosas de este mundo para seguir creciendo. Y con esta lluvia dominical, todos los sentidos son invadidos por un batallón de sensaciones que porta la bandera del placer: el sonido del trueno, el olor a hierba mojada, la frescura de las gotas sobre las manos, el brillo del asfalto mojado y el delicioso gusto de un café fresco mientras miro por la ventana. Knock out a la melancolía.

25.4.06

Muchos nacen. Pocos viven

Individualmente considerada, la mediocridad podrá definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. Ésta ofrece a todos un mismo fardo de rutinas, prejuicios y domesticidades; basta reunir cien hombres para que ellos coincidan en lo impersonal. La personalidad individual comienza en el punto preciso donde cada uno se diferencia de los demás; en muchos hombres ese punto es simplemente imaginario.

Nuestra vida no es digna de ser vivida sino cuando la ennoblece algún ideal: los más altos placeres son inherentes a proponerse una perfección y perseguirla. Las existencias vegetativas no tienen biografía: en la historia de su sociedad sólo vive el que deja rastros en las cosas o en los espíritus. La vida vale por el uso que de ella hacemos, por las obras que realizamos. No ha vivido más el que cuenta más años, sino el que ha sentido mejor un ideal; las canas denuncian la vejez, pero no dicen cuánta juventud la precedió. La medida social del hombre está en la duración de sus obras: la inmortalidad es el privilegio de quienes las hacen sobrevivientes a los siglos, y por ellas se mide.

El poder que se maneja, los favores que se mendigan, el dinero que se amasa, las dignidades que se consiguen, tienen cierto valor efímero que puede satisfacer los apetitos del que no lleva en sí mismo, en sus virtudes intrínsecas, las fuerzas morales que embellecen y califican la vida; la afirmación de la propia personalidad y la cantidad de hombría puesta en la dignificación de nuestro yo. Vivir es aprender, para ignorar menos; es amar, para vincularnos a una parte mayor de humanidad; es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres; es un esfuerzo por mejorarse, un incesante afán de elevación hacia ideales definidos.

Muchos nacen; pocos viven. Los hombres sin personalidad son innumerables y vegetan moldeados por el medio, como cera fundida en el cuño social. Su moralidad de catecismo y su inteligencia cuadriculada los constriñen a una perpetua disciplina del pensar y de la conducta.

Extraido de "El Hombre mediocre" de José Ingenieros

Entretener es la clave


Hoy en mi programa de radio traté en un momento el tema de las teorías de Maquiavelo. Sintentizando el sentido de su pensamiento, sus obras explican de qué manera gobernar, utilizando todos los medios disponibles, positivos o perjudiciales, con tal de alcanzar los fines propuestos.
Uno de los puntos que me llamó la atención es que Maquiavelo expresa que el gobernante debe "entretener al pueblo" en ciertas épocas del año, con festivales o eventos.
¿Es que los actuales dirigentes y ejecutivos de los medios de comunicación están siguiendo las premisas del antiguo filósofo italiano? Hoy en día, el pueblo argentino tiene en los medios, cientos de propuestas de entretenimiento y pocos espacios para reflexionar.

¿Será casual que sean mínimos los espacios dedicados a analizar la actualidad nacional o es una maniobra planificada desde el poder?

No estoy en contra del entretenimiento. El ocio, sea a través de la televisión, la música, el cine, el deporte o cualquier actividad es una necesidad humana, de primordial importancia para "no perder los cabales". Las actividades incluidas dentro del "ocio" alejan al hombre de sus problemas, lo vuelven a conectar con sí mismo, con su espíritu y le otorgan las energías para seguir adelante con más fuerza. El ocio hace menos traumática la existencia.
Pero el entretenimiento debe elegirse, no imponerse. Cuando se le niega al ciudadano la capacidad de pensar, de analizar su contexto, se lo transforma en un ser que sólo vive, no cuestiona y por lo tanto, no tiene la posibilidad de transformar su entorno.

22.4.06

Bienvenidos

Bienvenidos a mi blog. Aquí publicaré pensamientos, ideas, cosas que le hacen bien al spirit.